La salida de Barcelona y posterior llegada al aeropuerto de Guayaquil transcurre sin ningún contratiempo, a excepción de las consabidas turbulencias que van incluidas en el precio de clase turista, los de business vip también las sufren pero con sillón masajeador incorporado. No obstante, resulta curioso estar 16 horas de vuelo sentado dentro de un avión como las gallinas ponedoras de las granjas.
Mirandolo por el lado positivo, he de decir que pude entablar conversación con un par de personas que regresaban a Ecuador después de su poco afortunada “aventura” del Dorado español.
Otro momento Stendhal, fue el contemplar a la 24:00h de España el sol en su máximo apogeo en el cielo (pensar que el dato tiene trampa).Para mi fue una especie de sol de medianoche.
Nota mental: Acudir al circulo polar ártico en cuanto a uno le permita la vida y compartir el momento con alguien.
A mi llegada a Guayaquil , me reciben Wilson y Pati. Aunque si bien es cierto que es Wilson quien me lleva a lo que deberá ser mi nuevo hogar durante dos años (esperemos). Aquí conozco a los voluntarios Felipe, Pame , Yanira , Matteo, Cristian , Mane y faltan dos españolas que están en Quito visitando la ciudad.
Converso, con uno de los dos bocatas y me marcho a dormir, estoy un poco cansado.
El sábado me despierto a las 7:00h de Guayaquil, hace calor, pero no más que en Barcelona en pleno mes de agosto.
La ducha en la casa es como un monólogo: Sólo agua fría. Tampoco hace falta caliente.
Observo un poco los alrededores y doy una vuelta que me permite un poco hacerme a la idea de cómo es el barrio y como es la casa donde vivo yo respecto al resto. Se puede decir que vivo en un palacio.
Esta impresón se vió reafirmada al ver las humildes condiciones en las que vive la gente de las diferentes áreas de las “invasiones”, traducido al castellano de España viene a ser como barraquismo y/o chabolismo en áreas empobrecidas, en la mayoría de los casos marginales.
El fin de Semana transcurre sin más, visito en compañía de los voluntarios lo más turístico de Guayaquil.
De esta manera entramos en las Semana de Inducción que empieza el Lunes .En esta semana de inducción, veo a vista de pájaro la mayoría de los departamentos de la institución Hogar de Cristo .Simplemente comentar que la institución se dedica al desarrollo de las zonas más empobrecidas a través del trinomio Vivienda, salud y Familia.
La impresión que saco es que los árboles me impiden ver el bosque, en fin hay dos años por delante para “desaprender” ciertos aspectos que la sociedad del mal llamado primer mundo ha inculcado dentro de mi y de otros muchos y lo ciegan ante la verdadera situación del Sur.
Pd.: Por la noche conozco a las dos españolas que están por un mes: Marta y Mercedes, la primera impresión es que parecen majas.
lunes 6 de abril de 2009
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