La señora Alba es la dueña de un pequeño negocio de alimentación. Tiene 7 hijos que provienen de 2 matrimonios diferentes. Ella es de estatura baja, algo rechoncha, con el pelo recogido en un moño-trenza, su piel es de color canela y tiene rasgos afro.
Las charlas con ella comenzaron al día siguiente de arribar yo, justo en el momento que fui a comprar una coca cola. Su curiosidad al ver un extranjero por allá, le llevó a preguntarme quién era, de donde era y ese tipo de preguntas que todos tenemos en mente cuando vemos a alguien nuevo y que por prudencia o pudor no nos atrevemos a efectuar.
Desde ese día, intento escaparme un rato a la llegada a casa para ver si está y con la excusa de comprarle algo, hablar un rato con ella.
Tengo que decir que es una lotería encontrarla ya que suele venir una vez por semana y el resto de días la tienda la regenta el hijo mayor, con el que la cháchara suele ser menos frecuente. En cambio, si el hijo pequeño está en la tienda hablamos un rato más largo. Usualmente acerca de cuestiones relacionadas conmigo y el porque un español de 34 años sin mujer, ni novia, ni hijos (toda una rareza por estos lugares) deja su cómoda vida en una ciudad como Barcelona y viene a convivir y trabajar con y para ellos.
Pero cuando está la señora Alba, la conversación comienza siempre con un ¿Cómo está señor Licenciado? Y yo le contesto: Señora Alba tráteme de tú y no me llame Licenciado je je je y suele continuar sobre su situación personal, sobre como están las cosas en España, si es un buen momento para emigrar a España. Las respuestas que le ofrezco, quizás puedan ser un poco desalentadoras, pero son realistas y es de ley decirle a una persona de 40 y pico años que estaría sin papeles y dejaría una familia atrás para vivir el sueño del dorado español. Pero siempre le digo que es ella quien decide.
Noto en su expresión que agradece, al menos a mi me lo parece, el que alguien se pare a charlar un rato con ella. El otro día me explicaba lo mucho que intenta ahorrar y lo difícil que le resulta. Esta situación es común por los lugares donde trabajo y vivo. Si gana 5 dólares necesita 7 para los gastos diarios: comida, escuela de algunos de sus hijos, medicinas para el hijo enfermo… y el no saber como obtener esos 2 dólares que le faltan le angustian. Pero a su manera le ha puesto un remedio a medio plazo, criar un “chanco” ( cerdo, tocino para nosotros ) para venderlo después y así tener un dinero extra que le permita tapar esos agujeros.
En cierta manera me recuerda a la época que debió vivir mi madre cuando era pequeña con mis abuelos en el pueblo. Las penurias que debían soportar en el día a día para poder llevarse un pedazo de comida a la boca y poder ahorrar poco a poco para el futuro.
Sin ir más lejos esta situación la vivimos en nuestro mundo occidental, mal llamado del primer mundo, la gente vive al día para pagar la hipoteca, el alquiler, el colegio de los niños, la compra de cada día…. Muchas personas obtienen ingresos extra, arreglando computadores, vendiendo productos, arreglando ropas … de manera informal.
Curiosamente la Señora alba me cuenta que ella no tiene estudios para saber como obtener más dinero. Yo le contesto que aunque yo tenga carrera universitaria no se la solución para obtener ingresos extra, pero en su sentido práctico ha encontrado quizás la solución más directa y fácil para ella.
La moraleja de esta historia puede ser que la gente que tiene los mismos problemas económicos en España y Ecuador.
La señora Alba sin darse cuenta me hace ver como de alguna manera la gente sin estudios aplica de manera intuitiva la navaja de ockham, algo que para muchos que hemos estudiado no vemos a simple vista.
http://es.wikipedia.org/wiki/Navaja_de_Occam
Musus a todos
Pd.: Estos de Hacienda son unos malandrines, este año me toca pagar ja ja ja .
miércoles 20 de mayo de 2009
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Això és el dia a dia... això és el que fa entrenyable l'estada a Guayaquil... A gaudir!
ResponderSuprimirUn petonàs des de Sant Cugat!
Anna (o Anita)